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Sunday, April 24, 2011

Aquella noche estaba preciosa

Los labios rojos, los ojos negros. Y el vestido. Aquél vestido. Aquella noche de viernes especialmente fría pensé qué podria romperse con sólo mirarla. Realmente parecia una muñeca.

Aquella noche llegué tarde a la Buttoned. La vi dejarse arrastrar fuera del club, callada, colgada del brazo de su amigo fotógrafo.


-Le hacia en casa tonite, Mr Doe.


-No podia dormir.


Mi amigo solo sonrió y me tendió su copa de whiskey. No mucho después le vimos entrar, sin ella, y un tanto alterado.



Estaba sentada en un banco, con las piernas cruzadas, y los ojos verdes húmedos.


-David me dijo que se quedaría en casa hoy, MrDoe.


Cuando le respondi ni siquiera me oyó. Le besé la frente y me senté a su lado. 



-Deberia estar en casa. Qué vergüenza. No recuerde que me ha visto llorando. Váyase.



No quiso mirarme, pero se aferró a mi mano derecha.


-No llore, milady.

-Me aburren


¿Y qué queria que le dijera?


-Antes me parecian interesantes. Me encantaban. Me divertian. Pero ya se han dan dado de si, ahora me aburren... Siempre me acaban aburriendo...

Decia que le aburrian, y ya sabia yo que era una caprichosa, ¿temia aburrise de mi? ¿temia que yo me hubiese aburrido de ella?.

Pero también sabia, o creia saber, que yo era diferente.



-Pensé que no vendría esta noche... ¿Me lleva a casa? Tenia ganas de verle...



Wednesday, March 2, 2011

-En la prisión me dijiste que 
el Gobierno había descubierto que conocías
 información comprometida,
no que estabas infiltrada y habías sido instruida ilegamente.

-Bueno, tú me dijiste que 
habías intentado matarle, pero no que era 
tu padre.

Los dos nos reimos.
Hacía rato que los gemelos habían marchado a dormir,
solían ser siempre los últimos, pero nosotros no podíamos
aquella noche, no.
Al partir, habíamos pactado no hacer más preguntas de las necesarias,
y nos había funcionado.
Ambos sabíamos que estabamos allí por la misma causa,
fuesen cuales fuesen los motivos del otro,
pero eso no significaba que pudiésemos confiar en él.
Con el tiempo, apareció la confianza,
pero retuvimos las preguntas.

-¿Por qué?

La sonrisa despareció de su rostro. 

-Porque mi madre murió a golpes delante de mis ojos 
sin que yo pudiese hacer
 nada,
porque no ha habido momento en vida que no llevase tatuado un moratón en la piel,
porque a los diez años desperté con sus manos al cuello,
porque lo que él y su comité le hacen al pueblo
es sólo una metáfora de lo que 
hace él en su palacio.

Casi sin pensarlo
 pasé la mano por su hombro tapado.
Asintió a mi pregunta muda, desviando la mirada.
Yo había visto muchas veces ya aquella extraña cicatriz,
pero siempre había dado por hecho que no la había tenido antes de estar en la cárcel.

-Lo siento.

-No tienes por qué.
Un niño débil y enfermizo no es un heredero digno,
al parecer ni siquiera tiene derecho a vivir.

-¿Crees que estaríamos aquí 
si hubieses tenido buena salud?

-¿Estaríamos aquí si tu abuelo no hubiese fundado la resistencia
y reagrupado a los aliados?
Oh, sí, yo también he atado cabos.

No fuí capaz de esconder mi asombro.
Me encogí de hombros.

Mi mano aún seguía en su hombro,
la cogió para apartarla, pero nuestros dedos se entrelazaron,
sin embargo.
Nos habíamos rozado antes,
durante noches frías, para darnos calor,
pero la brisa que venía del jardín aquella noche era suave, y agradable.
Nos habíamos sujetado el uno al otro, durante el viaje,
pero ambos permaneciamos firmes en aquél sofá.
Habían sido ocho largos meses,
sin más contacto humano.

-Me alegro de que estemos aquí,
de todos modos.











Friday, February 4, 2011


Tom solia decir que después de haber matado y ordenado matar a tanta gente, estaba convencido de que él tambien moriria asesinado. 
Pero Jack no era Tom.

-No llores, barbie.
23:56, hora de llegada del sujeto.
Se suponia que tenia que llegar al garaje a esa hora, bajarse de su limusina acompañado de sus dos gorilas, 
y morir.
 Limpio, de una sola bala.

-No estoy llorando.
Jack solo se rió. Si no hubiese estado ensangrentado en mis brazos yo también me habria reido.
-Claro que no.
-Tom está al venir...
Se suponia
Porque la limusina apareció a las 23:48. Y con él no habia dos gorilas si no cuatro.
-Nos estaban esperando.
Luego no sabria recomponer enteros mis recuerdos, pero a la mañana siguiente tuve constancia de haberle perseguido un par de filas de coches mientras Jack me cubría.
De alcanzarle en la pierna, en la cadera, y finalmente en el pecho, antes de disparle una última vez al lado izquierdo de la cabeza. 
Nada limpio.
De volver corriendo y llevarme un par de gorilas por delante.
De caer al suelo mientras la limusina desaparecia a toda velocidad, dejando atrás su cadaver.

-Nunca lo habia imaginado así.
-No digas eso...
-Eh, mirame.
00:36, entrega de vehiculo con cuerpo dentro.
Pero no hubo ningún vehiculo a las 00:36 en el destino fijado.
Rehice seis veces el torniquete improvisado con mi pañuelo sobre la herida.
Comprobé la hora a las 00:28, a la 1:09, a las 2:23, a las 3:00,
y maldije a Tom por no haber llegado aún.
-Aguanta, vamos. Cómo un hombre.
-Al menos sabrás que no he muerto viejo y solo.
-Jack
-Habria sido un viejo cascarrabias insoportable, ¿no crees?
Me rei.
¿Cómo no me iba a reir?
-Ya, barbie. Ya está.
-Jack...
Entonces llegó Tom.
Nuestro jefe se arodilló a mi lado y volvió a rehacer mi torniquete. No le hizo falta hablar con Jack.

No volvi a sugerir el hospital.
No volvi a mirar la hora. 
Nos quedamos alli sentados, 
quizás diez minutos, quizás un par de horas más.
 La cabeza de Jack apoyada en mis rodillas. Las manos de Tom en su herida. Las mias en su mejilla.
Pero Jack no era Tom,
y yo no estaba dispuesta a dejar morir a mi amigo alli, en mis brazos, en el suelo sucio de un garage.
Pero no habia nada qué hacer.
-Vamos, pequeña. Vamos a casa. 
Seis