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Wednesday, February 16, 2011

'Debí haberme marchado'.
Durante un instante el traicionero pensamiento rondó por mi cabeza. Lo deseché rápidamente.
No temía a la muerte. No creía, en realidad, que nadie temiese en sí a la muerte. Temían, me decía, al dolor, a la angustía, al sufrimiento. 
Pero yo no podía sentir dolor.
Eché un vistazo a mi alrededor. 
Mi escuadrón había quedado reducido a cenizas. Sólo Stephano y yo quedábamos en pie, y el enemigo no tardaría en aparecer y derrumbar las débiles defensas que habíamos conseguido crear alrededor de nosotros.
Habíamos perdido.
Nunca había creído querido creer a Marié. Siempre tuve, en el fondo, la esperanza de que estuviese equivocada.
Pero Marié tenía razón.
Y ninguno de nosotros, los invencibles, los supersoldados, iba a sobrevivir.
-¿Estás preparada?
Asentí, mientras sentía una punzada extraña en el pecho, y algo parecido a naúseas en mi estómago.
-Este es el fin, Stephano.
-Hemos resistido como hemos podido. 
-Es peor de lo que imaginé.
-Oh, podría haber sido peor... podríamos no haber ofrecido resistencia.
Me arodillé junto a él y me dejé caer en sus brazos, preparada a morder la cápsula que me quitaría la vida.
-Creo que me duele el alma.
-Ya ha acabado todo.
-Adiós, Stephano.
Sentí que posaba la palma de su mano sobre mis ojos, a la espera.
-Estoy orgulloso de tí, supersoldado.

Monday, January 10, 2011

Cuando Mary Jane dijo desde el balcón que mi 'apuesto amigo' acababa de llegar a casa, di por hecho que se referia a Daniel.
Sin embargo fue David quien apareció apoyado en la puerta de mis aposentos. Habia olvidado lo mucho que le habia gustado aquella noche que coincidió con él en La Buttoned.
-¿Interrumpo?
La cama deshecha, el olor a sexo, mi pelo revuelto, y el estuche del collar de perlas que la muy maldita de Mary Jane habia dejado a la vista después de llevarse su contenido, 'Puta tenía qué ser', no decían mucho a mi favor.
-No. No. ¿Qué...?
-Voy a llevarte a un sitio.



-¿Whiskey?
Asentí.
-Es guapa.
Miré a ambos lados, pero a excepción de un caballero con la cabeza metida en un libro, éramos los únicos clientes.
-¿Quien?
-Su amiga.
Oh.
 Jamás dejaría a Mary Jane saberse halagada.
-Es curioso. Ella piensa lo mismo.
-Volvió ayer.
Esta vez no me hizo preguntar quien.
-Renée.
Cada vez tenía menos sentido la visita.
-¿Qué quieres?
-Mi hermano dijo que ultimamente se dedicaba a malgastar el tiempo y el dinero en alcohol y pastillas. Y en esa dama.
-Bueno, Daniel ha olvidado los progresos de mi tesis, obviamente.
-Mañana por la noche a La Buttoned.


No dije nada. Y puso sobre la mesa un sobre sellado a nombre de 'Mr Charles Doe'.

-Si le pregunta, llegó con el correo ordinario.

'Fue ella la que...' iba a decir, pero ni siquiera pude terminar mi pensamiento. 
¿Qué había ocurrido en realidad? 
Todo parecía un sueño del que acabase de despertar y aún luchase por recordar todos los detalles.

-No lo sé.
-Las diez es una buena hora.
-No lo sé.
-Hasta mañana, Charles.

Thursday, March 25, 2010

-¿Cómo es posible que se perdiese la guerra 
habiendo creado supersoldados?

Un pequeño murmullo indignado se elevó alrededor de nosotros por su pregunta, 
pero desapareció al momento tras una mirada furiosa de nuestro anfitrión.
Nos había llevado al centro de todo,
a la sala dónde Los Primeros habían tomado forma.
a su corazón.

-¿Cómo es posible que los humanos
sometan a un lobo?
Porque les multiplican en número.

-Y vuestro plan era recrear aquí un ejercito de supersoldados
y entrenarlos con los que ya teníais. 

-Pero lo perdimos todo en el viaje.
Intentamos recrearlo, adaptar nuestras máquinas pioneras,
pero aún así nos faltaban los sueros que usábamos en las inyecciones,
sin ellos nuestras posibilidades eran limitadas.

Miré alrededor y me dejé invadir por la nostalgia,
hacía tanto que no trabajaba en un laboratorio...

-Pero ahora podeis de nuevo -murmuré.

-Sólo gracias a vosotros.

-¿Cómo?

-Gracias a la información que trae ella.

-Teníamos un sujeto especial,
recreado en la última fase.
Nuestro líder consiguió hacerlo pasar por muerto,
y evitar que lo capturasen.

-Pero es imposible que aún viviese.

-Se mantenía en estado de suspensión,
realizando únicamente las funciones vitales...
hasta el día que partimos. 

Los ojos de nuestro anfitrión brillaron entonces,
sorprendidos por primera vez ante mis palabras.

-¿Aún sobrevivía?

-¿Lo conocías?

-Oh, no, niña, apenas tenía siete años el día que partimos,
una de nuestras co-fundadoras,
era su protectora,
volvió al terminar la guerra, para ayudar a organizar
la resistencia desde allí.
Una vez me habló del sujeto.

-¿Por qué era tan especial? -preguntó 
mi compañero.

-Se revirtió su efecto,
y nunca supimos por qué.

-Iridio.
El suero EC llevaba iridio.

-¿Suero EC?

-Se usó en las primeras fases. 
Al parecer, el sujeto estuvo a punto de ser rechazado, 
pero alguien tenía especial interés en convertirlo.
Sabemos que en su primera conversión se usó suero EC
ya descartado del proceso, que llevaba 
polvos de iridio
porque es el metal más resistente a la corrosión conocido.
Y en efecto,
cuando se revirtió el efecto de la transformación,
esperaban encontrar sus miembros destrozados, pero...

-Ningún hueso estaba roto.

Asentí, mientras algún recuerdo cruzaba la mente de mi anfitrión.

-¿Pero por qué se revirtió?

No pude evitar reirme.

-En realidad es un misterio bastante...
tonto
El arma que lo causó estaba infectada de cianuro,
que en grandes cantidades puede atacar al iridio.
Lo que ocurrió fue que este actuó de barrera,
pero no pudo evitar que el cianuro rollese las modificaciones, 
hasta desligar por completo todas las adiciones que se habían hecho a su ADN.

Sus ojos volvieron a brillar.

-Ya sé quien eres.


Thursday, October 8, 2009

-¿Has ido alguna vez a prisión?
-Una vez... estuve A PUNTO.
-Oh... -esbozó una sonrisa malvada- pensaba que ibas a mentirme.


Cuando me dí cuenta de que la investigación en la que participaba traspasaba los limites de la legalidad era demasiado tarde. Demasiadas firmas en patentes a punto de ser aprobadas. Demasiadas evidencias de mi participación como para que la ignorancia sirviese para justificar mi inocencia. Tampoco quedaba exactamene claro si el dinero de la beca por la que trabajaba allí estaba limpio o procedía de investigaciones similares en la misma linea. Y, a decir verdad, tampoco estaba segura de que me importase.
Y entonces apareció TOM.
-Yo no lo llamo falta de principios, yo lo llamo sentido de la supervivencia.
-Oh, claro. Me encantais tanto vosotros, mentes maravillosas, con vuestras simplificaciones.
Siempre me había creido demasiado lista, pero en realidad sabía que no era una mente maravillosa. Por eso, también, sabía que no me iban engañar dos veces.
La oferta de Tom era sencilla, sin trampa. Él se ocuparía de todos los cargos, limpiaría mi nombre, quizás mi hiciese desaparecer del mapa, si era necesario. Yo sólo tenía que trabajar para él. SÓLO. Desde el momento en el que me lo planteó supe, o quise saber, todas las consecuencias que aquello acarreaba, pero, comparado con la larga condena en prisión que se me ofrecía como alternativa, trabajar bajo las ordenes de aquel poderoso mercenario salido de la nada me pareció siempre la mejor opción.


-Supongo que por fin sabes cómo acabé aqui.
-Supongo que al final va a ser cierto que te dejaste engañar.


Cinco.