Era, literalmente, la niña de sus ojos.
Tuesday, November 1, 2011
Sunday, October 30, 2011
-¿Y has roto muchos corazones?
-No más que tú. -¿Y han conseguido romper el tuyo?
-Claro que no, tú eres el único que me ha roto el corazón.
-No te rias, era una pregunta seria.
-También era una respuesta serie.
-¡No seas hipócrita, tú me lo rompiste a mi!
-¿Ah si?
Monday, October 10, 2011
-¿Es una pregunta preventiva que le haces a todas o esque hoy te he pillado sentimental?
-Como sea, di.
-No querido, no te asustes, no te quiero. Quiero acostarme contigo, quiero que hagas como si no existiesen la chica con la que estuviste anoche ni con la que estarás mañana, quiero que no me hables de ellas, quiero que te acuerdes de mi eventualmente y que sigas sonriendome con esa mueca encantadora tuya cada vez que te encuentro por sorpresa, quiero seguir teniendo noticias tuyas cuando no me lo espero. ¿Qué te parece?
Friday, July 22, 2011
- [] y ellos te creerán loco. Te habré hecho una muy mala jugada...
Y volvió a reir. Después se puso serio.
-Esta noche... ¿sabes?... no llega.
-No me separaré de ti.
-Parecerá que sufro... parecerá un poco que muero. No vengas a verlo, no vale la pena...
-No me separaré de ti.
Pero estaba inquieto.
-Te digo esto, también por la serpiente. No debe morderte... Las serpientes son malas. Pueden morder por placer...
-No me separaré de ti.
Pero algo lo tranquilizó:
-Es cierto que no tienen veneno en la segunda mordedura...
Thursday, July 21, 2011
Wednesday, July 20, 2011
Saturday, July 16, 2011
Había tantas posibilidades de que todo saliese mal,
y sin embargo me embargaba una inquietante sensación de
tranquilidad.
Atravesé las puertas blindadas de El Palacio
sin pararme a pensar en que podría ser detenida en cualquier instante,
y me reuní en la segunda planta con el escuadrón de Gladiadores
del que me habían asignado a cargo.
Faltaban dos minutos para las
1030.
Todo sucedió muy deprisa a continuación.
-Tres, dos... uno.
La enorme pantalla que ocupaba el hall se iluminó
de luz blanca,
estábamos en su sistema,
mi gemelo y su código pirata estaban en el sistema.
Gracias a un búnker, cincuenta ordenadores,
y diez ingenieros, el resto del mundo contemplaba la misma pantalla blanca que nosotros.
-Disimulad.-
le susurré a mi hombro,
directo al oído de mis quince compañeros.
Nos mezclamos entre los trabajadores sorprendidos,
mientras la imagen llegaba a la pantalla.
Dividida en dos,
en el lado izquierdo el anciano que nos había abierto las puertas de su casa
y de su revolución,
en el derecho, mi compañero en aquél largo viaje,
en ambas,
cuatro hombres trajeados, vasos en mano.
Uno de ellos avanzó un paso, ignorando al anciano,
confusión y asco mezclados en su rostro.
-No.
Le miraba fijamente, aturdido,
pero él solo sonreía,
levemente.
Un tenue murmullo se extendió tímido a nuestro alrededor.
-¿No me vas a dar la bienvenida a casa, papá?
El murmullo explotó. Una mujer a mi espalda dejó escapar un suspiro.
-Yo te mandé ejecutar.
sin pararme a pensar en que podría ser detenida en cualquier instante,
y me reuní en la segunda planta con el escuadrón de Gladiadores
del que me habían asignado a cargo.
Faltaban dos minutos para las
1030.
Todo sucedió muy deprisa a continuación.
-Tres, dos... uno.
La enorme pantalla que ocupaba el hall se iluminó
de luz blanca,
estábamos en su sistema,
mi gemelo y su código pirata estaban en el sistema.
Gracias a un búnker, cincuenta ordenadores,
y diez ingenieros, el resto del mundo contemplaba la misma pantalla blanca que nosotros.
-Disimulad.-
le susurré a mi hombro,
directo al oído de mis quince compañeros.
Nos mezclamos entre los trabajadores sorprendidos,
mientras la imagen llegaba a la pantalla.
Dividida en dos,
en el lado izquierdo el anciano que nos había abierto las puertas de su casa
y de su revolución,
en el derecho, mi compañero en aquél largo viaje,
en ambas,
cuatro hombres trajeados, vasos en mano.
Uno de ellos avanzó un paso, ignorando al anciano,
confusión y asco mezclados en su rostro.
-No.
Le miraba fijamente, aturdido,
pero él solo sonreía,
levemente.
Un tenue murmullo se extendió tímido a nuestro alrededor.
-¿No me vas a dar la bienvenida a casa, papá?
El murmullo explotó. Una mujer a mi espalda dejó escapar un suspiro.
-Yo te mandé ejecutar.
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